Dos meses han transcurrido desde el último encuentro del Club del Vino, ¡cómo pasa el tiempo! No hace falta decir que todos los miembros estábamos ilusionados con volver a encontrarnos el pasado ocho de mayo de 2021 en el restaurante Sabatini de Taipei. 

 

Había muchos motivos para celebrar. En primer lugar, el cumpleaños de nuestro presidente D. Santiago Rupérez para lo cual también invitamos a su esposa, Doña Manli. Al día siguiente, también era el cumpleaños de D. Giles Witton-Davies así que pudimos celebrar ambos en el mismo día.

 

En segundo lugar y no menos importante, el regreso de uno de los miembros fundadores del Club del Vino, D. Moisés Gutiérrez, que tuvo que ausentarse temporalmente durante cuatro catas. Aquí tengo que añadir que yo soy miembro del Club del Vino gracias a D. Moises. Un gesto que agradezco, pues hay lista de espera con no pocas personas interesadas en formar parte de esta familia.

 

Por último, también indicar la buena salud financiera del Club del Vino, ya que aprobamos las cuentas del último ejercicio y se decidió volver a nombrar a D. José Miguel Blanco, como tesorero del Club. Aprovecho para dar las gracias por su trabajo desinteresado.

 

Volviendo al vino que es el protagonista del día, D. Santiago nos instruyó con su discurso de apertura hablando sobre los tiempos tan interesantes que vive el vino. Un mercado cada vez más sofisticado y de más calidad. 

 

Por ejemplo, en la anterior cata pudimos comprobar que la uva autóctona Malbec de Borgoña se cultiva en la Argentina ofreciendo caldos a la misma altura que en su tierra originaria. O como en esta cata vamos a disfrutar del Malbec y el Merlot chileno que tienen prestigio internacional. También ocurre con la uva tempranillo originaria del Ebro que ya se cultiva en toda España. 

 

Como bien dice D. Santiago, los enólogos están mejorando sus técnicas gracias a los avances de la química y nos ofrecen excelentes vinos de autor. Larga vida al buen vino.

 

Pero también hay otro lado menos positivo, nuevos emprendedores en Inglaterra como Thomsom & Scott, y en Alemania, Johannes Leitz, están lanzando al mercado vinos sin alcohol. Nuevas técnicas como el destilado al vacío permiten crear estos nuevos productos.

 

También en los Estados Unidos de América,  Mr. Mardon Chua y Mr. Alex Lee están desarrollando vinos sintéticos, vinos sin uvas, creados con moléculas semejantes a las del vino. De esta forma se pueden adquirir botellas de  Dom Perignon por solo 50 USD. 

 

D. Santiago ve desconsolado estos avances ya que es despojar al vino de su esencia, es quitarle su alma y su sentido. Para nosotros queda claro que In Vino Vitam. El vino no es solo alcohol, sino que es vida. El vino, ese oscuro objeto de deseo, es fruto de un proceso complejo en el que influye su crianza en su terruño, su entorno y paisaje, su historia y costumbres.

 

Acabado el discurso pasamos a los vinos de la cata del día, por primera vez probamos los famosos vinos de Bodega Valdivieso en Chile, en concreto, los vinos Caballo Loco Apalta Grand Cru, Caballo Loco Sagrada Familia Grand Cru y Caballo Loco No. 17.

 

 

Pero antes de empezar y con motivo de las celebración del cumpleanos de D. Santiago empezamos con un vino espumoso extra brut de la Bodega Valdivieso. Esta bodega empezó su andadura en el siglo XIX elaborando vinos espumosos con gran éxito y fue posteriormente cuando se decidió a elaborar vinos tranquilos. 

 

D. Daniel García fue el encargado de presentar el Caballo Loco Apalta Grand Cru. Caballo Loco es el apodo de Jorge Coderch su fundador. Un hombre atrevido, inquieto y emprendedor. Estas cualidades también definen a este vino y por eso lo han denominado Caballo Loco.

 

Un vino exquisito, elegante y muy aromático. De uvas Carmenere y Cabernet Sauvignon. Criado en el valle de Colchagua, un lugar con pocas precipitaciones en el periodo de maduración lo que permite la obtención de una uva madura, de suaves taninos y aromas a frutas negras. Es un vino cuidado al detalle ya que se recoge la uva y se despalilla manualmente. Posteriormente se fermenta en tanques abiertos donde el orujo de la uva también se maneja a mano. A la vista tiene un color rojo intenso con tonalidades violetas oscuras, a la nariz tiene notas de frutas rojas y negras y a pimienta blanca y en la boca tiene una estructura elegante y especiada.

 

El presentador del segundo vino, Caballo Loco Sagrada Familia Grand Cru, fue D. Jorge Marcos González. Este vino también pertenece a la serie Grand Cru y es originario del valle de Curicó. Un lugar cálido que produce uvas de gran carácter. Tiene un procedimiento de recogida y de vinificación similar a Caballo Loco Apalta. Las variedades de uva son Cabernet Sauvignon, Carmenere, Malbec, Petit Verdot y Cabernet Franc. 

 

A mi personalmente me gusto mucho, es un vino con mucha personalidad, muy untuoso y con cierta astringencia, también a la nariz tiene notas a cedro y tabaco, y es de un color rojo oscuro. 

 

D. Jorge aprovechó también para indicar las similitudes entre los vinos de autor de Chile y los famosos vinos de pago en España. Además, tuvo un detalle con nuestras compañeras del Club del Vino que son madres dedicándoles una poesía escrita por su padre, ya que al día siguiente se celebraba el día de la madre en Taiwán.

 

Duérmeme, mamá

 

Duérmeme de nuevo,

mi mamá del alma;

pero antes me cuentas

un cuento de hadas

y cuando termines

me cantas las nanas.

Y luego rezamos 

al Dios que nos guarda.

Duérmeme de nuevo,

mi mamá del alma.

Estoy en tus brazos,

en tu misma cama;

tu me cuentas cuentos

y me cantas nanas,

pero no me duermo

y tu estás cansada.

Contamos ovejas

negritas y blancas…

¡Te quedas dormida, 

mamá de mi almohada!

Yo, que estoy despierta,

un beso de plata

te dejo en tu sueño

de princesa maga.

Duérmete, mamá,

tu eres nuestra casa.

 

D. José González

 

Por último, pero no menos importante, un servidor, D. José María López, presente Caballo Loco Número 17. Un vino muy especial sin denominación de origen, ni añada, ni localización geográfica. ¿Es acaso un vino fantasma? No. Se trata de un ensamblaje de 22 añadas. Caballo Loco Número 17 tiene un 50% de la añada 2012 y 2013 y un 50% de Caballo Loco Número 16. 

 

Un vino muy especial que me recuerda a la inmortalidad, nuestra existencia la debemos a nuestros antepasados y en cierto modo ellos continúan con nosotros a través de la carga genética. Así es Caballo Loco Número 17, un vino que aún tiene la esencia de Caballo Loco Número 1 de 1994. 

 

Caballo Loco Número 17 contiene las variedades de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Carmenere, Merlot y Malbec y en esta edición se ha incluido Carignan aportando frescura, acidez y estructura, y Syrah que aporta aroma y sabor.

 

Este vino procede de las mejores tierras del valle central de Chile: Limarí, Melozal, área de Apalta, Valle del Maipo y Sagrada Familia en el Valle de Curicó.

 

El proceso de recogida y de vinificación es similar a los anteriores, pero en este caso se utiliza el sistema de solera, donde el 50% de la mezcla es de la edición anterior y el otro 50% proviene de los mejores lotes de vino nuevo. 

 

Personalmente me pareció una mezcla perfecta entre los dos vinos anteriores. A la vista es un vino rojo exuberante con tonos violeta intenso, a la nariz tiene aromas de frutas negras y especias, y en boca es profundo y rico.

 

Ya terminando la crónica no quiero olvidar mencionar la excelente comida que disfrutamos en el Restaurante Sabatini con algunos platos que yo solía cocinar en mi querida España como la pasta con chorizo. La nota final del encuentro fue la excelente tarta sorpresa acompañada de cava Freixenet traída por Doña Manli, esposa de D. Santiago para celebrar su cumpleaños.

 

Así da gusto asistir a las catas del Club de Vino de Taipei y se entienden las ganas por que venga la siguiente, in vino vitam. ¡Nos vemos en la siguiente convocatoria!