Mural aborigen y la biciUn relato de Miguel Vera Artázcoz, socio de la Casa de España en Taiwán

Vivo en Kaohsiung desde hace 7 meses. Trabajo de profesor de español en Wenzao Ursuline College of Languages. Me gusta la bici y por eso, desde el mes de diciembre empecé a planear dar la vuelta a la isla en mis vacaciones. 

En Internet encontré información útil. Comprobé que es un plan que hacen muchos taiwaneses. Hay incluso una película sobre este viaje. Pude hablar con un profesor de Wenzao, Mr. Liu, que me dio algunos consejos valiosos. El más importante, hacer el viaje en el sentido contrario a las agujas del reloj. Por razones de seguridad, si lo haces así vas por el arcén más grande y puedes salir fácilmente de la carretera. Mr. Liu también me avisó del tiempo y el frío. Pensé, sinceramente, que exageraba un poco. Estaba muy equivocado... 

Salí el día 1 de febrero a las 8 de la mañana. La salida de Kaohsiung es complicada. Según te acercas al aeropuerto y al puerto el tráfico de camiones aumenta y hay que tener cuidado. La primera parada la hice en el puente de Linbian. Es un sitio especial que ya conocía de otras veces. El cauce del río es enorme y se produce una sensación especial por el brillo del agua en un horizonte tan amplio. La mayoría de los puentes que he cruzado en la isla son así. Me llama la atención que los ríos tengan unos cauces tan anchos. Entre Fanglio y Fangshan la carretera está pegada a la costa y es muy bonita. Llegué a mi destino por la tarde. Busqué un poco y al final encontré un buen hotel. Pequeño, apartado y limpio. Por la noche llegaron unos estudiantes de Taipéi que también estaban haciendo la vuelta. Eran 10 o 12 alumnos de entre 15 y 16 años, con tres profesores, dos monitores de la empresa Giant y dos coches que los acompañaban como apoyo. Me invitaron a cenar con ellos. Les hacía gracia ver a un extranjero solo haciendo la vuelta a la isla. He trabajado varios años en la Enseñanza Secundaria en España y disfruté viéndolos pasarlo bien en un buen plan. 

Montañas de la costa SurAl día siguiente tenía que cruzar las montañas para llegar a la costa Este. No se puede bordear el extremo Sur de la isla porque no hay carretera. Salí a las 7 de la mañana para hacer la subida en las horas más frescas. La subida es fuerte, pero corta, y luego hay una larga bajada hasta llegar al mar. Es una zona casi despoblada, salvo por algunas casas dispersas. Las montañas están cubiertas de árboles y hay algunos ríos que bajan a una u otra vertiente. La llegada a la costa es una delicia. El panorama cambia por completo. Parece que hay mucha más luz y color que en el Oeste. El cielo y el mar son azules, el aire es fresco y limpio, las sensaciones son muy buenas. Me quedé a dormir en Taimali. 

La tercera etapa era entre Taimali y Chenggong. La costa en esta parte es muy llana y hay poco tráfico. Es una etapa para disfrutar porque vas todo el rato al lado del mar. Pero... en la primera parada descubrí que se me había roto la parrilla de la bici. Era un problema que no podía solucionar solo porque necesitaba un punto de soldadura. Fui a un taller de motos y me lo hicieron. El chico que me ayudó no me quiso cobrar nada, a pesar de que le insistí. En este viaje, en ese momento y en algunos otros, he comprobado que la gente en Taiwán es generalmente muy amable. A media tarde empezó a soplar un viento suave del Norte. Al venir de frente, me frenaba algo pero no le di importancia. La carretera, a esas horas, estaba casi vacía, el atardecer era tranquilo, había arreglado bien la bici... Todo estaba en su sitio. Llegué a Chenggong a las 6. Después de la ducha en el Hotel, salí a buscar la cena. Callejeando, una familia que cenaba en la calle me invitó a comer y beber con ellos. Por supuesto, al decir que era español todo el mundo empezó a hacer pases imaginarios de balón... Costa Este cerca de Tai-Tung

Al día siguiente quería llegar hasta Hualien. Pero fue imposible. Soplaba un viento fuerte, frío y de cara. Y llovía. No conseguí pasar en todo el día de 9 o 10 km a la hora (cuando lo normal es entre 15 y 20). Además, tuve dos pinchazos seguidos en la rueda de atrás. La costa aquí sigue siendo muy atractiva. La carretera va un poco elevada sobre el nivel del mar, como a unos 30 metros, lo que te permite disfrutar de las vistas y el sonido del mar en todo momento. Pero el día no ayudaba. A las 6 de la tarde, después de 11 horas en la bici, estaba a 30 km de Hualien. Empecé a buscar algún sitio para pasar la noche y en ese momento llegué a un área de descanso de la carretera. Las chicas que atendían la tienda estaban a punto de cerrar y las convencí para que me dejaran pasar la noche allí. Entre dos pabellones había un pequeño espacio que se podía cerrar por dentro y quedaba a cubierto. Me dejaron unos cartones para poner en el suelo y me dieron toda la comida que había sobrado (huevos cocinados al té y algunos pastelillos). Se portaron de maravilla. A pesar del sitio y el frío, esa noche dormí muy bien, supongo que porque estaba reventado. 

En el área de servicioEl tramo de carretera entre Hualien e Yilan es peligroso para las bicis. En esta zona la costa es escarpada. Las montañas llegan hasta el mar, por lo que hay continuos desniveles y muchos túneles. Los túneles son peligrosos porque se estrecha el arcén y hay sitio justo si se cruzan dos camiones. Por eso, a pesar de que es un buen paisaje, todas las guías recomiendan hacer este trozo en tren. Al llegar a Hualien, a la mañana siguiente, fui a la estación de tren. Saqué mi billete hasta Su-ao y me puse a descansar mientras esperaba. Al poco rato, llegaron los estudiantes con los que había coincidido la primera noche. Habían venido por las montañas, para evitar el viento de la costa. Iban a coger el tren hasta Taipéi. Su viaje en bici terminaba allí. Se les notaba cansados y satisfechos. Intercambiamos las direcciones de FB y nos despedimos. En el trayecto desde el tren, se disfruta de una bonita vista sobre el mar. Al llegar a Su-ao, monté en la bici. Hacía el mismo viento del día anterior y me costó dos horas hacer 19 km. Llegué a Yilan a las 5, encontré alojamiento, fui a misa y luego dormí 11 horas seguidas. 

Lo lógico hubiera sido ir a Taipéi al día siguiente. Pero en la bici es mejor evitar las ciudades. Hay mucho tráfico, es incómodo y además es fácil perderte. Así que había decidido bordear Taipéi recorriendo toda la costa Norte. Me sorprendió y me gustó mucho esta parte. Las montañas van perdiendo altura según te acercas al extremo Norte. El trazado de la carretera se va haciendo más llano y es mucho más cómodo para la bici. El paisaje es de colinas verdes hacia el interior, con hierba, arrozales y palmeras y el mar al otro lado. Hay algunas playas pequeñas de arena blanca. Es una zona bastante despoblada, quizás por el clima. Para mi gusto, una de las más bonitas de la isla. Seguía lloviendo pero, al doblar el extremo Norte, el viento pasó a soplarme de espalda. Se notaba tanto la diferencia que en tres días iba a hacer lo que me había costado seis: desde la punta Norte hasta Kaohsiung. Montañas al Norte, cerca de Yi-lan

En la costa Oeste, el paisaje es distinto. El mar y el cielo tienen un tono difuso, más grisáceo que azul. Es una larga llanura, sin apenas ninguna elevación, llena de ciudades, fábricas, granjas y cultivos. Con la bici siempre puedes salirte de la carretera principal y así encontré algunos rincones tranquilos, entre las granjas o los arrozales. Según bajaba hacia el Sur, aumentaba la temperatura. Eran los días del Año Nuevo Chino. El día de Año Nuevo las carreteras estaban desiertas. Al siguiente, había mucho, muchísimo tráfico (aunque sin camiones...). Se notaba en la gente que eran días especiales. En mi plan, pensaba pasar una tarde en Tainán viendo la ciudad. Pero al llegar, vi los carteles de Kaohsiung a 45 km y seguí adelante. Después de todos esos días, me apetecía volver al piso, comer caliente, lavar la ropa en una lavadora, dormir a pierna suelta... Llegué a Kaohsiung la tarde del día 9. 

Norte de TaiwánViajar en bici te ofrece muchas posibilidades, principalmente la de ir por donde quieres, pero también limita algo. En cierto modo estás un poco atado, tienes que preocuparte del equipo, de llegar a tiempo a los sitios, de buscar la comida, etc. No puedes parar demasiado tiempo porque te quedas frío. Y si llueve o hace viento el plan puede cambiar mucho. Por eso, en este viaje no he visto los mejores sitios de Taiwán, ni he podido disfrutar de algunas cosas especiales que tiene la isla (como la variedad de comidas o las fuentes termales). Hay viajes organizados en bici, para grupos, que sí hacen todas esas cosas. No recorren todo pero van con apoyo y pueden visitar algunos sitios interesantes. Es otro tipo de viaje. En cualquier caso, creo que de un modo u otro, en bici, en moto, en coche o en tren, recorrer la isla merece la pena. En pocos días puedes recorrer toda la costa y hacerte una idea general del país. Ahora estoy pensando en el siguiente viaje: desde Taipéi hasta Kaohsiung pero por el interior, por las montañas. Por lo que he visto, creo que es muy interesante. Sobre el viaje de la costa, si alguien está interesado en alguna información especial puede escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y le responderé encantado.