El día 29 de noviembre, el Club del Vino se reunió para su XIVª cata en el ya acostumbrado restaurante Sabatini en Taipei.

Asistieron todos los miembros del club, por lo que no hubo invitados especiales, que suelen venir cuando alguno de los miembros numerarios no puede asistir.

Como de costumbre había preparados tres vinos, pero por un descuido de uno de los que debía presentar el vino, dicho caldo no apareció y nos tuvimos que conformar con dos vinos. Gracias a Giles, que aportó una botella pequeña de Noé Pedro Ximénez de la Casa González Byass, pudimos compensar la falta del tercer vino con ese sabroso y delicioso néctar que nos dejó un sabor de boca inolvidable para todo el día.

Después de las palabras de bienvenida y saludo acostumbrados, nuestro presidente nos habló (ver archivo) sobre la nueva tendencia cada día más común de beber el llamado “vino natural”, que, sea lo que sea de moda o de modo, para el aficionado y catador del buen vino es sencillamente un atentado a la riqueza, creatividad y gusto de los cada día más vinos excelentes que se están elaborando en casi todas las regiones de España. Creo que no merece la pena explicar mucho las bondades de ese “vino natural” porque al lado de un verdadero “buen vino”, como los dos que tomamos este día, toda comparación no resiste el más mínimo envite.

El primer vino, presentado por Santiago, fue Ysios, un tinto reserva 2006 de denominación de origen de La Rioja, elaborado por Bodegas Ysios, nombre que abrevia en una palabra a los dos dioses egipcios, relacionados con el vino,Ysis y Osiris. Su característica es que está elaborado solamente con uvas Tempranillo, algo no siempre hoy en día muy común. Quizás esa peculiaridad es lo que le hace ser un vino al que le falta algo de versatilidad y profundidad en el paladar. Destaca en boca por su suavidad y frugalidad, a pesar de sus 14 grados. En conjunto se podría decir que expresa aromas, colores y sabores clásicos. Deja un cálido recuerdo. Es un reserva envejecido durante 14 meses en barricas de roble francés y americano y posterior reposo en botella durante 12 meses. Cabe señalar que la bodega cuenta con un espectacular edificio construido en 2001 por el famoso arquitecto Santiago Calatrava.

El segundo vino, presentado por quien firma esta crónica, fue una sorpresa, no sólo por su calidad sino porque era la primera vez que catábamos un vino de la Ribera del Guadiana. De nombre Los Balancines, de la finca Matanegra en Badajoz, crianza de 2009, está considerado por la Guía Peñín como el mejor vino tinto de Extremadura.

Con una gradación alta de 15,50 %, está elaborado con mezcla de Tempranillo (33 %), Cabernet Sauvignon (33 %) y Garnacha Tintorera (34 %). Es un vino poderoso, potente, concentrado y muy complejo. Además del componente de fruta perfectamente madurado inspira notas de madera, toques de chocolate y granos de café. Envejecido durante 18 meses en barricas nuevas de roble francés, presenta un profundo color oscuro del vino que ya indica su concentración extrema. Como nota peculiar diremos que poder tomar este vino es de afortunados ya que sólo se hicieron 1.800 botellas para el mercado mundial. Uno de los mejores vinos que hemos catado en nuestro Club, que esta vez estuvo acompañado de un sabroso menú en que destacó una deliciosa pata de pato. La cocina de Sabatini está aportando cada vez más calidad y sabor para acompañar los excelentes vinos que ya llevamos gustados durante catorce sesiones de cata.