La escritora María Dueñas estuvo en la Exposición Internacional del Libro de Taipéi, invitada por la editorial que ha traducido y vende su novela El tiempo entre costuras. La Casa de España aprovechó su estancia en Taiwán para invitarla a un coloquio, que se celebró el día 6 de febrero de 2014 en la Cafetería-Restaurante Mvsa.

Asistieron cerca de veinte personas y, después de una breve presentación de la escritora por el profesor José Ramos, los asistentes le hicieron varias preguntas relacionadas con sus novelas y con su “nueva” vocación de novelista. Respondiendo dijo que no ha cambiado de profesión, ya que sigue con su trabajo en la universidad, pero que un día ante circunstancias, como las que narra en sus dos novelas –hechos de la historia de España relacionada con África, y las Misiones franciscanas de Estados Unidos– se preguntó por qué ella no podía narrar tales hechos tal como los vivía y sentía para que fueran mejor conocidos del público. Según ella fue un salto un poco al vacío, porque nunca había tenido relación con el mundo editorial ni la más mínima indicación de si su obra sería aceptada o no por el público. También aseguró que en sus dos novelas no había nada autobiográfico, pero que sí podría existir alguna relación con gente que ha conocido en su trabajo.

En el coloquio se resaltó su estilo directo, con mucha importancia en el diálogo, sin caer en los tópicos e ideología propias de este tipo de temas, la riqueza que le supuso el tener que buscar información y material histórico para la trama de sus obras, y la relación de la historia y la ficción que hace que para algunos sus novelas estén cerca de la novela histórica.

Después del coloquio hubo una cena informal en que se siguió conversando y hablando no solo de sus obras sino de la literatura española en el momento actual. En esta su primera visita a Taiwán se mostró muy admirada y agradecida por la atención que se le dispensó, lo cual pudo confirmar al día siguiente en su charla en la Exposición con una sala abarrotada de público y con mucha gente que al terminar le pidió firmar la edición china de El tiempo entre costuras.

Los asistentes al coloquio y a la cena coincidieron en que actos de este tipo merecen la pena y que la Casa de España debería siempre invitar a los pocos españoles que pasan por Taiwán con agendas de tipo cultural.