El pasado sábado 19 de diciembre se celebró el último encuentro del Club del Vino de Taipéi de este memorable, para bien o para mal, 2020.

En un ambiente prenavideño todos los socios nos presentamos puntuales en el restaurante Sabatini de Taipei para escuchar el discurso de nuestro presidente, D. Santiago Rupérez.

Escuchar a D. Santiago es siempre un placer, especialmente para gente que se sabe ignorante como un servidor pero tiene la intencion de aprender y disfrutar de la compañía de grandes conocedores de la enología.

Como bien nos recuerda D. Santiago, In Vino Vita, el vino se vive y se bebe.

Su discurso nos presentó el reto de D. Santiago Ijalba, propietario y fundador de las Bodegas Santalba en La Rioja. D. Santiago conocedor de los vinos AMARONE italianos creados por Adelino Lucchese en 1936 se propuso elaborar un vino AMARONE en su región con uvas locales del Tempranillo riojano.

De esta forma nace el vino AMARO que pudimos probar en esta cata.

Para entrar en contexto, hay que explicar que  los vinos AMARONE son vinos italianos de categoría GRECO, es decir, un vino de calidad de suprema. Los italianos son bien nacidos, y agradecen a los griegos la introducción del vino en su territorio. Por eso, a los vinos de calidad se les llama GRECO.

Volvamos al vino AMARO de las Bodegas Santalba. Este exquisito caldo se elabora en un cuidado y laborioso proceso.

Primero se recogen uvas seleccionadas de cepas centenarias cosechadas al inicio de la vendimia, para evitar una alta concentracion de azucar. A continuación, se realiza un proceso de “appasamiento” en esterillas de bambú donde se seca la uva durante dos meses aumentando su contenido en azúcares.

Posteriormente, la uva somete a una fermentación más lenta que la del vino normal con una pérdida del 30 por ciento de su volumen. La fermentación comienza en enero y dura casi dos meses.

Finalmente, la crianza se hace en barricas bordelesas y posteriormente se embotella. ¿Cuál es el resultado final? Para el lector, mi juicio puede que no tenga valor, y hace bien, pero les aseguro que de entre las maravillas que posee España, este vino debe ser una de ellas.

Recientemente en una cata a ciegas con catadores profesionales se probaron cinco de los mejores vinos Amarone italianos, el AMARO consiguió el segundo puesto.  Ahora les toca a ustedes comprobarlo como bien haría Santo Tomas.

Terminado el discurso de apertura, D. Santiago nombró sustituta temporal de Don Moises Gutierrez, miembro veterano del Club, a Doña Sarah Lin con la que tengo el placer de estar casado.

La comida empezó con un sabroso entrante de surtido de ibéricos y quesos españoles traidos por D. Oriol, propietario de Do Vinos. Tras la degustación comenzó la cata.

D. Daniel presentó un Sios Pla del Lladoner, un vino blanco semicrianza, con denominación de origen de Costers del Segre. Un vino de color amarillo pajizo con olores a frutas tropicales, florales y frutos secos y en la boca sabores cítricos, melon y miel y con toque final a tostado y caramelo.

Entre cata y cata, disfrutamos de una fresca ensalada de quinoa y chorizo y una reconfortante sopa de tomate con almejas.

A continuación, D. Giles presentó un vino Amarone, Villa Girardi  de Valpolicella D.O.C.G. Clásico. Un vino de color rojo rubí profundo con reflejos violáceos. A la nariz es intenso y muestra una gran finura, con aromas de cerezas maduras y ciruelas. En boca es amplio, complejo y aterciopelado, con las características típicas derivadas de las uvas pasas.

Afortunados los que pudimos probar tan magníficos vinos pero lo mejor estaba por llegar. Mientras tanto, hicimos boca con un delicioso risotto con setas y  trufas y un tierno filete de ternera en su punto como sólo saben hacer en el restaurante Sabatini.

Lo mejor se hizo esperar, D. Santiago presentó el Santalba Amaro 2015, un vino crianza, denominación de origen calificada Rioja. Aprovecho para agradecer a D. Santiago las gestiones por traer este inolvidable vino, el mejor de la cata en mi opinión.

A la vista tiene un profundo e intenso color oscuro, un caldo  soberbio en su conjunto, ricas notas de madurez, muy alineadas con sensaciones de frescura y recuerdos a la menta y el chocolate. Contundente en la presencia frutal, notas de ciruelas, de confitura de moras, toques de higo y otras especias dulces.

Un ejemplo de contundencia muy bien trabajada para convertir un vino poderoso y con músculo, en un vino que resulta fresco donde una copa invita a otra, gracias a una muy buena acidez y una perfecta madurez. La bodega recomienda que debido a su elaboración natural sin filtrado hace recomendable decantarlo para disfrutar de toda su complejidad.

La cata finalizó con un brindis en los postres con un Cava Faustino Brut Reserva acompañado de turrón, café o té y el postre.

Termina el año 2020, ¿qué nos traerá el 2021? Esperemos que más y mejores vinos a nuestra lista de más de 150 vinos catados.

Quiero terminar la crónica con esta sentencia de Epicuro que incluyó D. Santiago en su discurso. Bien puede servir como guía para el año nuevo que entra:

“No es posible vivir placenteramente sin vivir prudente, honesta y justamente, ni es posible vivir prudente, honesta y justamente sin vivir placenteramente. A quien no alcanza esto , no le es posible vivir placenteramente”.

Felices fiestas y mejor año nuevo