El 5 de diciembre del 2020, se celebró la última reunión del Club del Vino de Kaohsiung, en Simple Wine Cellar. Noche agradable y fresca, algo bastante peculiar para nuestra zona en esta época del año.

Los vinos elegidos para la cata fueron La Guita, una manzanilla de Sanlúcar de Barrameda con más de 150 años de historia y un tinto chileno, llamado Doña Bernarda en homenaje a la esposa de Luis Felipe Edwards, dueño de la bodega con este mismo nombre.

Una vez reunidos todos los protagonistas del encuentro y luego de una pequeña charla llegó el momento de descorchar o mejor dicho el momento de destapar y servir la primera botella; se decidió comenzar con La Guita que tiene una peculiar tapa a rosca en vez del tradicional corcho. Entendimos que es así porque es un vino que se bebe de a poco, que viene muy bien una copa para acompañar picoteos y que muchas veces es necesario volver a tapar para continuar bebiendo en otro momento.

La Guita procede de uva palomino fino 100% sanluqueña, principalmente del Pago de Miraflores, uno de pagos más prestigiosos de Sanlúcar.

Su crianza se lleva a cabo mediante el tradicional sistema de Criaderas y Solera de Sanlúcar de Barrameda en las bodegas de Pago Sanlúcar Viejo y Misericordia. El resultado es un vino de calidad superior, que con 4 años de crianza, destaca por su color amarillo pajizo pálido y brillante, por su frescura, delicadeza y salinidad con notas florales. En boca, resalta por su suavidad de entrada y recorrido de ligera estructura y fina mineralidad.



Luego del excelente comienzo que nos dio la manzanilla acompañada por unos buenos quesos, junto con jamón ibérico y unas patatas, pasamos al segundo vino, Doña Bernarda, elaborado con las mejores uvas de los mejores viñedos de la bodega. Se componen principalmente de Cabernet Sauvignon, en menor medida de Carmenere, Syrah y Petite Syrah. Es un vino de intenso color rojo, aromáticamente complejo, con predominio de frutos rojos, cerezas maduras y arándanos, junto a notas de credo, moca y pimientos. Sin duda un vino excelente vino, con taninos suaves, sedosos y buena concentración.

Sin dudas una noche de conversaciones interesantes y excelente compañía. Un mensaje que recibí al día siguiente me hizo notar que al menos uno de los protagonistas regresó a su casa bastante alegre y en ese momento recordé las palabras de un gran conocedor del tema que dijo: «Cuidado, despacio, la manzanilla sube».

¡Que se repita muy pronto!