En la Tertulia literaria de Taichung, el pasado sábado 28 de noviembre (2020), se habló sobre una obra muy conocida de la Antropología, Vacas, cerdos, guerras y brujas (1974) de Marvin Harris (1927-2001), creador del materialismo cultural. Harris, a partir de estudios de campo de diferentes autores realiza una defensa de lo científico para dilucidar temas de gran interés cultural. Así, en esta obra emblemática, quiere dar una explicación de aspectos centrales de las culturas del mundo (de los israelitas, musulmanes, hindúes o cristianos, y de distintos pueblos primitivos), desde la aplicación, en las mismas, a lo largo de la historia, de un concepto tradicional de equilibrio ecológico y de armonía tecnológica.

Al leer la obra, Harris nos aborda con ideas irrebatibles, «la vaca es para los hindúes la madre de la vida», un animal adorado en esa cultura y en su hábitat, por el máximo aprovechamiento al que se le somete, «es útil como tracción, combustible, fertilizante, leche, recubrimiento del suelo, carne y cuero». O el enigma del cerdo, o por qué es aborrecido, en sus orígenes, por judíos y musulmanes, «como medida de salud pública», y por ser «una amenaza a la integridad de los ecosistemas naturales y culturales del Oriente Medio», aparte de que hoy se mantenga su prohibición como seña de identidad (identificador) de esas culturas. Por contraste, nos explica, en otros ámbitos culturales (Nueva Guinea) que al cerdo se le ama, tanto como si fuera un miembro de la familia, en pueblos como los maring, que organizan sus ciclos históricos alrededor del gran kaiko o gran festín de cerdos (matanza), por ser fuente de la alimentación de los clanes y regularizador del número de pobladores (control demográfico) en cada ecosistema (equilibrio con el medio geográfico) de los pueblos que lo aman, en el que se da y se fomenta «un estado de comunidad total entre el hombre y el cerdo».

A su vez, Harris muestra interés en explicar el origen y los motivos de las guerras en los pueblos antiguos (desde la etnología). O cómo han existido fenómenos que no han trascendido en su conocimiento (lo que de ellos se sabe) en su verdadera razón histórica: así, analiza la figura de Jesús dentro de una tradición militar-mesiánica en la que se quería derrocar o dar fin al dominio colonial del imperio romano, en el ámbito de Israel, antes de la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 de nuestra era. Igualmente, Harris nos ilustra sobre el ataque organizado a «las brujas» en Europa de los siglos XIII al XVII, para desviar la atención del verdadero conflicto que se libraba entre las masas empobrecidas (que luchaban por la justicia y la igualdad) contra el poder del papado y el poder político de la nobleza.

Muy interesantes las últimas páginas del libro donde se analiza el impacto de la obra de Carlos Castaneda, Las enseñanzas de don Juan (1968), inserto el discurso de este libro en el auge del movimiento contracultural propio de una civilización occidental agotada en sí misma.