Una nueva temporada arranca en la Micro Tertulia 4/80 (un tertuliano más, respecto al ciclo anterior, 3/80). En esta ocasión las lecturas de obras o selección de textos de ochenta páginas, se inició con el comentario sobre el diálogo platónico del Fedón, donde el discípulo de Sócrates nos relata el último día de la vida del maestro de la filosofía griega, antes de tomar el veneno (la cicuta) para cumplir el veredicto de los jueces de Atenas de sentenciarle a morir por impiedad, desobediencia y por enseñar en otras ideas religiosas, a las tradicionales, a la juventud.

Desde este aspecto el interés del relato es excepcional pues asistimos de primera mano a cómo Sócrates de manera serena acepta el viaje hacia el lugar que existe al otro lado de la muerte, rodeado de muchos de sus conocidos.

«En el momento en que Fedón nos abre la puerta de la prisión, se nos aparece Sócrates sentado familiarmente en el borde de su lecho en medio de sus discípulos, ansiosos desde muy temprano de recoger las últimas palabras del maestro venerado; su aspecto es sonriente y de tranquilidad, y ni una sombra de tristeza o de cansancio altera su rostro, tan sereno y tan animoso como el pensamiento que lo anima».

A lo largo de su último día, Sócrates, no dejó de hablar de filosofía, de hacer filosofía, sobre un tema transcendental como lo es el intento de demostrar la inmortalidad del alma, basándose en una conversación con sus discípulos, donde expone que la reminiscencia es la base del aprendizaje (las ideas) y que la búsqueda de la sabiduría el afán del filósofo que quiere alcanzar la ideal del bien, y vivir placenteramente en el más allá:

«Aquellos a quienes se les reconoce una vida santa, se ven libres de todos los lazos terrestres como de una prisión y son recibidos en las alturas, en aquella Tierra pura donde habitarán. Y de éstos, los que fueron purificados enteramente por la filosofía, viven perdurablemente sin cuerpo y son acogidos en parajes aun más admirables que no es fácil describirlos y además no me lo permite el poco tiempo que me queda de vida. Pero lo que acabo de deciros debe bastar para haceros ver que debemos trabajar toda nuestra vida entera para adquirir virtudes y sabiduría, porque el premio es grande y bello y la esperanza halagadora».

A lo largo de varias semanas la Micro Tertulia 4/80, en Kaohsiung, se dedicará a indagar en los conocimientos que aportan las lecturas de los escritos de Platón (El Banquete y Gorgias), Epicuro (Sobre la felicidad), Séneca (La brevedad de la vida) y Plutarco (Vidas paralelas: Alejandro-Cayo Julio César), como reflejo de que lo antiguo sigue vivo en el mundo presente.