El pasado domingo 24 de mayo, después de cancelar la cata que estaba prevista para el mes de marzo a causa de la pandemia Covid-19, celebramos una vez más nuestra cata de vino en el restaurante Sabatini, en la ciudad de Taipéi.

Desde la llegada al restaurante, experimentamos una verdadera alegría de poder vernos de nuevo y saber lo afortunados que éramos, conscientes de que en la mayor parte del mundo esto sería imposible y Taiwán nos ofrecía esta posibilidad.

Como de costumbre, contamos con la grata presencia de los doce miembros permanentes, incluyendo a Jorge González, el miembro de más reciente ingreso. Como invitado de honor se contó con la afable presencia del representante de la oficina comercial de Italia, Paolo Quattrocchi.

Para empezar, nuestro presidente Santiago Rupérez nos congració una vez más con su ya típico discurso de bienvenida, en el cual nos recordó que el punto débil de un virus está en que para subsistir, necesita de las proteínas de las células vivas, y qué mejor que el alcohol para destruirlo.

Para presentar los vinos de esta cata, contamos con la grata presencia de Oriol Ayné, quien compartió con nosotros algunos de los vinos que él mismo vende en su negocio en la ciudad de Taichung. Oriol inició con un vino blanco de Guarda, llamado Luxuria, de la añada 2018. Este delicioso vino tenía mucha personalidad, y fue creado a partir de una meditada selección, combinando en su elaboración un 85% de uvas Godello, un 10% de Doña Blanca y un 5% de Loureira. Este vino presentaba brillantes tonalidades de amarillo pálido y reflejos verdes, y desplegaba aromas florales y cítricos, con fondo de hierbas aromáticas y frutas de hueso. Además, parecía estar aderezado con especias dulces; en boca resultaba muy fresco y vibrante a la vez que sabroso y delicado, con recuerdos de pastelería.

Para la segunda entrega, Oriol continuó con Veguín de Murua. Un gran reserva, denominación de origen de la Rioja. Las uvas de este vino fueron seleccionadas entre viñas muy antiguas, algunas casi centenarias, situadas al pie de la Sierra Cantabria, en las mejores fincas de Bodegas Murua. Los racimos fueron recolectados a mano por profesionales, suprimiendo siempre la fruta defectuosa. Tiempo después, en la propia bodega, se culmina el proceso con una nueva selección en cinta. La añada 2010 fue calificada de excelente y con una climatología muy favorable. Contiene un 96% de Tempranillo, 2% de Graciano y 2% de Mazuelo. Tiene un color granate intenso y brillante con lágrimas largas. En cuanto a su aroma, tiene una nariz fresca y potente, con notas balsámicas, tabaco, mentolados y especias. En boca, hay una armonía entre el volumen y el grado, con notas de chocolate y cierta mineralidad. Sorprende el equilibrio entre la fruta y los terciarios. Un paso por boca largo y con muy buena acidez.

Para la última entrega, Oriol nos presentó un vino de lo más inusual. Un Syrah de Sea Soul, el primer vino submarino. La extracción del mar fue el 29 de octubre de 2019 y cada botella viene acompañada de un estuche de diseño con un librito de Crusoe Treasure. Los dibujos representan las especies de su bodega submarina. Es un crianza de 14 meses en barrica francesa y 15 meses de atesoramiento submarino. La situación del viñedo: zona prepirenaica y con más de 25 años. La zona específica: Ayerbe (Huesca). Para la fase visual vemos un rojo burdeos y para la fase aromática, hay un carácter reductivo positivo de la variedad. Bastante floral (notas de rosa) y, a la vez, expresa aromas de fruta fresca. También destacan sus aromas tostados y de torrefactos, incluso con recuerdos a frutos secos. Sobre todo, destaca la alta expresión en nariz con recuerdos a regaliz y gominola. Para la fase gustativa, tenemos una extremada elegancia en boca; con mucho cuerpo pero, a su vez, demostrando frescura. Tiene un toque licoroso con sensaciones de alta acidez muy bien integrada y un ligero final amargo muy agradable. El final de este vino en retronasal: es largo, perdura y no deja indiferente.

Esta cata fue sin duda muy especial. Siempre disfrutando tanto de los vinos, como de las charlas y la compañía de tantos amigos. Aprovechamos también para despedir a Daniel y a Carmen, que el próximo mes de julio estarán de regreso rumbo a Madrid. Les deseamos lo mejor y que sepan que nos quedamos con muy buenos recuerdos de ellos aquí en Taipéi.

¡Hasta la próxima!