El 13 de junio (festividad de San Antonio de Padua) se inauguró el Club del Vino “Sencillo” de Kaohsiung, en Simple Wine Cellar, un bar especializado en el mundo de los vinos. Un Club con mayoría de socios de la Casa de España en Taiwán y en horario nocturno. El objetivo es disfrutar del vino de ambos hemisferios, mientras se tapea y se conversa entre amigos. La periodicidad, aquella que vaya surgiendo. Ya en sí misma, la aparición de un Club de estas características (hablando en español) no deja de ser un peculiar reto. Meteórico.

El vino que inauguró el Club, fue un vino blanco italiano, Amitor, 2018, de uva Garganega (del Véneto). El vino nos recordó a la bella ciudad de Venecia donde se degusta un vino (en general) ligero, fresco, agradable, floral, con cierto recuerdo a limón, según se comentó. Un vino para poder tomar a cualquier hora del día, sin restricciones de horarios. Fue un buen comienzo.

El segundo vino, fue el argentino Luigi Bosca Gala 1, de 2017, de uvas Malbec, Petit Verdot y Tannat, de la provincia de Mendoza. De la familia Arizu. Un vino intenso, expresivo, persistente, muy vivo y largo. Un vino que nos hizo disfrutar y viajar a Argentina (a su oeste, con su espectacular paisaje), uno de los países que mejor hace y entiende el vino.

El tercer vino, fue un clásico español de la región vinícola más emblemática, La Rioja. Marqués de Riscal Gran Reserva 2012. De uva tempranillo (dominante), más uvas graciano y mazuelo. Un vino con mucha madera, oscuro de color, de aromas especiados y balsámicos, que plantea conseguir un resultado redondo (sedoso y largo).

La reunión se desarrolló en un clima de placer e interés, que cumplía el requisito (alguien leyó el fragmento) que Séneca atribuía al vino: “El vino lava nuestras inquietudes, enjuaga el alma hasta el fondo y asegura la curación de la tristeza”. Así fue.

Incluso, tanto que, algunos miembros del Club se quedaron departiendo, a altas horas, alrededor de un vino nuevo y refrescante, Algueira Risco, 2017, de Ribera Sacra (Galicia). Con el paisaje del Sil como planteamiento. De uva Merenzao, de color claro, de aroma herbáceo, y sabor pétreo y rompedor.

Esperemos que la historia del Club, de manera rompedora, continúe.