El 21 de diciembre tuvo lugar la cata número 34 del Club del Vino, una cita que, como de costumbre, volvió a celebrarse en el Sabatini Cucina, el restaurante que lleva acogiendo este encuentro con el mundo vitivinícola desde hace años y sigue sirviendo como punto de encuentro imprescindible para los miembros del club.

 

La cata 34 estuvo rodeada permanentemente por una atmósfera de lo más navideña debido a la fecha en la que se celebró esta. Por ello, lo primero que realizaron los asistentes a la misma fue desearse mutuamente unas felices fiestas y una buena entrada de año.

 

Tras los saludos, dimes y diretes de los primeros momentos, los allí reunidos se sentaron a la mesa para escuchar el discurso de Santiago Rupérez. A lo largo de este, el presidente del club deleitó a los presentes con un alegato vivo del mundo del vino.

 

Una vez terminado el discurso de Rupérez, la cata comenzó con el primero de la tarde: fino Delicado de González Byass. Giles Witton-Davies fue el encargado de presentar este sherry que, a pesar de su origen andaluz, fue adquirido en el Reino Unido.

 

Después, Ricardo Blázquez sorprendió a los presentes con toda una lección sobre la historia de los productores responsables del segundo caldo de la cata: Bodegas Torres. De los famosos viticultores de Villafranca del Penedés, los comensales probaron el Mas La Plana 2013.

La presentación de Blázquez sirvió para recordar a algunos personajes relacionados con el mundo del vino que dejaron huella en Taiwán. 

 

Pero quizás el vino que produjo un mayor consenso -para bien- entre los socios del club fue el último de la jornada: Bardos Suprema 2013. Este Ribera del Duero nos dejó a todos con un magnífico sabor de boca. Este brebaje dionisíaco generó una buena sobremesa que fue acompañada por café y postre.

 

Una vez acabada la cata, los socios del club se despidieron manifestando su deseo de empezar un nuevo año en el que no falte el buen vino y la amistad.

 

Os deseamos a todos un feliz y próspero año 2020.