El sábado 15 de diciembre, en la tradicional comida de Navidad que los miembros de Casa de España celebran cada año en el Mesón Hola de Kaohsiung, de nuevo el buen hacer culinario de su dueño, Ángel Martos, brindó un magnífico menú, con varios entrantes de delicada factura –destacaron las croquetas de jamón y paté de espárragos– y tres segundos a elegir –entrecot, cochinillo o dorada– que tuvieron la virtud de transportar a los comensales por largos momentos, merced a la alquimia feliz que los produjo, al territorio de esa España amada y lejana, presente empero, de alguna forma vicaria pero intensa cada vez que se la invoca gastronómicamente con la corrección y el talento necesarios, cada vez que los distintos miembros de esa familia taiwanesa-española de la Casa de España se enzarzan,como lo hicieron el sábado 15 de diciembre, en una larga sobremesa de conversaciones animadas y vivaces, sobre las que se alzó, en un momento inicial, la voz de José Campos Cañizares, su presidente, para repasar los avatares más destacados del año, saludar a los nuevos socios (los ingenieros Publio Prieto y Pedro Beltrán, expertos en submarinos, émulos de Isaac Peral), despedir a los antiguos que abandonan Formosa (caso de José Luis Fernández Castillo, que regresa a Australia después de tres años en la isla), felicitar a los que repiten su presencia y entusiasmo (Francisco Moreno, Juan Sanmartín, Miguel Rubio, Iker Izquierdo y N-Ray Lai (esposa), Vanesa Liu, Lucía Yang, Elena García, Daniel García, Raúl Murcia y Miranda Chen (esposa) y Ryan Brading), y honrar siempre a los más veteranos en la persona de José Ramón Álvarez, memoria viva de la presencia española en la isla y dechado de erudición sinológica.

Prolongada la sobremesa por algunas horas, la comida terminó con fotos grupales y buenos deseos para el nuevo año que ya se precipita sobre todos nosotros con esa rabia con que el tiempo sabe dejar atrás todo lo pasado y nos apremia a vivir lo porvenir. ¡Que los deseos de salud, prosperidad y dicha que se pronunciaron en la comida del 15 de diciembre se cumplan en lo posible para toda la comunidad hispánica –de ambos mundos: española y americana– que comparte vida y obra en la isla de Taiwán!