Ante un excelente menú, con buen vino, se fue desarrollando la charla en el restaurante Hola, de Kaohsiung, durante la cena de la Peña Atlética Formosa, la noche del 26 de mayo. Pocas horas después, a continuación, teníamos una cita: ver la final de la vieja Copa de Europa.

Con antelación habíamos visto la final de la Liga de Europa (ganador el Atlético de Madrid, con su tercer título, que no es poco). Ambas competiciones fueron acaparando muchos de los comentarios de las conversaciones, y a poco se fue abriendo paso el pensamiento de ¿qué podría hacer ese sábado el Liverpool contra el Real Madrid? Nadie imaginaba el nuevo protagonismo de Sergio Ramos, como se decía antiguamente un valladar (y nunca mejor escenificado). Los comentarios sobre el Mundial tuvieron su espacio al final de la cena, pues la Casa de España en Taiwán propone nueva Porra para elegir y acertar sobre qué equipo se llevará el título en Rusia 2018. Se dividieron las opiniones entre Alemania (siempre segura y firme), Brasil (a la que se ve con mayores posibilidades), Argentina (con todo el poder del fútbol mundial apoyando), Francia (un equipo versátil) y España (con la rémora o duda sobre si los delanteros que lleva el equipo nacional, en esta ocasión, darán la talla ante un buen equipo que los sostiene). A la hora de adivinar qué conjunto dará la sorpresa, poco acuerdo y poca visibilidad. ¿Croacia, Polonia, Bélgica? Se habló de mundiales pasados. Como siempre de Brasil 1970 y de ese partido mítico de las semifinales entre Italia y Alemania (4-3), de la final de Alemania 1974, del buen mundial de España 1982, donde uno de los mejores equipos de todos los tiempos (Brasil: con ese medio campo de super lujo, único: Junior, Toninho Cerezo, Falcao, Sócrates, Zico y Eder) pecó de soberbia ante la pícara y bien vertebrada Italia. Se habló de marcajes, y de ese especialista llamado Claudio Gentile que secó a Maradona en España 1982, y a tantos otros. Otros tiempos, ni mejores ni peores, pero sin el rollo, ni la pesada cantinela, de los últimos años y del presente, de que todo lo que vemos es lo mejor de la historia. El fútbol es muy antiguo y, en estos momentos, muy moderno.